El Portillo de La Sía es uno de los puertos más característicos de esta zona de la Cordillera Cantábrica. Une el entorno de Espinosa de los Monteros y el valle del Trueba con el valle del Soba, en Cantabria, y forma parte de un auténtico territorio de grandes puertos ciclistas junto a Lunada y Estacas de Trueba.

El Portillo de La Sía es una subida corta pero exigente, con una pendiente bastante constante y un final que obliga a guardar fuerzas.

Carretera: BU-571
Distancia: 7,2 km
Desnivel positivo: +434 m
Pendiente media: 6 %
Altitud de la cima: 1.235 m
Pendiente máxima: alrededor del 10-11 %
Categoría: 2ª categoría
Inicio: Las Machorras
Cima: Portillo de La Sía

Desde Las Machorras, la subida presenta una pendiente bastante regular, con los primeros kilómetros alrededor del 6-7 %. La carretera es estrecha y sinuosa, con varias curvas de herradura y un paisaje que va cambiando a medida que se gana altura. En la segunda mitad desaparece buena parte de la vegetación y la subida queda más expuesta, apareciendo algunas rampas cercanas al 10-11 % antes de alcanzar el alto.

Uno de los grandes atractivos del puerto está precisamente en su entorno. A medida que ascendemos, las vistas se abren sobre las montañas y los valles de esta parte de la Cordillera Cantábrica. En la cima, el Mirador de La Sía ofrece una espectacular panorámica sobre el valle de Soba y los paisajes pasiegos.

Además, su ubicación permite enlazarlo fácilmente con otros grandes puertos de la zona, convirtiendo este rincón de Cantabria y Burgos en uno de los territorios más atractivos para el ciclismo de montaña.

Las Machorras se puede acceder a tres de los grandes puertos de este rincón de la Cordillera Cantábrica —La Sía, Lunada y Estacas de Trueba—, formando un auténtico territorio de referencia para el ciclismo de montaña.

El Portillo de La Sía se encuentra en un territorio marcado durante siglos por la actividad ganadera y la cultura pasiega. Los valles de esta zona, tanto en Cantabria como en Burgos, estuvieron vinculados a una forma de vida basada en el aprovechamiento de los pastos de montaña y en los desplazamientos estacionales del ganado. Todavía hoy las numerosas cabañas pasiegas que aparecen dispersas por las laderas son uno de los elementos que mejor explican esta historia.

La Sía es también un puerto de frontera. Su cima marca la divisoria entre el valle del Trueba, en Burgos, y el valle de Soba, en Cantabria, y constituye uno de los pasos naturales entre ambos territorios. Desde el alto, el paisaje cambia por completo y se abre hacia las montañas y valles cántabros.

Uno de los grandes atractivos del puerto es precisamente su mirador en la cima. En días despejados se pueden contemplar los valles de Soba y del Asón y, con buena visibilidad, incluso alcanzar a ver el Cantábrico.

El entorno forma parte además de uno de los grandes espacios naturales de esta zona de Cantabria. La divisoria de La Sía marca el límite oriental del Parque Natural de los Collados del Asón, un territorio caracterizado por sus montañas, prados, bosques y paisajes kársticos.