PUERTO DEL CARACOL

El Alto del Caracol es uno de los puertos más característicos de los Valles Pasiegos y uno de los grandes protagonistas de las rutas ciclistas por el interior de Cantabria.

Situado entre los valles del Pisueña y del Miera, el puerto conecta las localidades de Selaya y San Roque de Riomiera, atravesando un paisaje típicamente montañés de prados, cabañas pasiegas y grandes panorámicas sobre los valles cántabros. También es conocido como Alto del Mojón o del Campillo.

Un paraíso para los amantes de ciclismo y de la naturaleza en sí.

Su nombre procede del pico de El Caracol, situado junto a la parte alta de la carretera.

DATOS DEL PUERTO

Vertiente: Selaya
Carretera: CA-264
Longitud: 10,5 km
Altitud: 819-822 m
Desnivel positivo: aproximadamente 580-590 m
Pendiente media: 5,5 %
Pendiente máxima: alrededor del 11 %
Dificultad: Puerto de pendiente sostenida

La ascensión desde Selaya comienza con fuerza. Los primeros kilómetros presentan pendientes cercanas al 7 %, antes de alcanzar la zona de La Tejera. Tras un breve descenso, la carretera vuelve a ganar altura de forma progresiva.

Una subida de ritmo constante

A partir de El Campillo aparece uno de los sectores más exigentes de la subida, con pendientes que pueden situarse en torno al 8-9 % y algunos tramos puntuales próximos al 10-11 %. Superada esta zona, la carretera continúa ascendiendo entre curvas y herraduras hasta alcanzar la parte alta del puerto.

Pero si algo caracteriza al Caracol es que no es un puerto de grandes rampas aisladas, sino una ascensión sostenida, en la que saber regular el esfuerzo resulta fundamental.

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El paisaje como recompensa

A medida que se gana altura, el paisaje se abre sobre el valle del Pisueña. Las últimas curvas permiten disfrutar de unas magníficas panorámicas de los Valles Pasiegos y de las montañas que rodean este rincón de Cantabria.

Y ahí está parte de su encanto: el Caracol exige, pero también recompensa.

Un puerto que, kilómetro a kilómetro, resume buena parte de lo que significa pedalear por Cantabria.

En La Cantabrona, el paso por el Caracol representa uno de esos momentos en los que el ciclista debe encontrar su ritmo, gestionar las fuerzas y disfrutar del entorno.

10,5 kilómetros.
Más de 580 metros de desnivel.
Un puerto.
Una experiencia muy cántabra.

 

PORTILLO DE LUNADA

Hablar de La Cantabrona es hablar también del Portillo de Lunada. Durante años, este puerto ha sido uno de los grandes protagonistas de nuestro recorrido y uno de los puntos que mejor representan la esencia de la marcha: montaña, desnivel, paisaje y ciclismo.

En 2026, las obras de mejora de la carretera nos han obligado a dejar Lunada fuera del recorrido. Una circunstancia puntual que esperamos que sirva para poner en valor todavía más este puerto y todo lo que representa para La Cantabrona.

La actuación que se está llevando a cabo en la CA-643 afecta al tramo entre La Concha y el Portillo de Lunada, con mejoras de firme, anchura, drenaje, señalización y sistemas de protección frente a la nieve y los aludes. El plazo previsto para las obras es de doce meses.

FICHA TÉCNICA

Vertiente: San Roque de Riomiera
Carretera: CA-643
Distancia: aproximadamente 14 km
Desnivel positivo: alrededor de +850 m
Pendiente media: aproximadamente 6 %
Altitud de la cima: 1.317 m
Pendiente máxima: alrededor del 8 %
Categoría: 1ª categoría
Inicio: San Roque de Riomiera
Cima: Portillo de Lunada

14 KM · +850 M · 6 % · 1.317 M

UNA ASCENSIÓN DE REFERENCIA

La vertiente cántabra de Lunada es una de las grandes ascensiones de la Cordillera Cantábrica. Desde San Roque de Riomiera, la carretera remonta el valle del Miera y va ganando altura de forma constante hasta alcanzar los 1.317 metros del puerto.

No es una subida caracterizada por grandes rampas. Su dificultad está principalmente en la longitud y en el desnivel acumulado, con muchos kilómetros en torno al 6 % y una parte final cada vez más abierta y expuesta.

A medida que desaparecen los árboles, el paisaje cambia completamente. Las praderas, las cabañas pasiegas, las laderas de montaña y las grandes paredes calizas acompañan al ciclista hasta la parte alta, donde el paisaje adquiere un carácter mucho más alpino.

La niebla y los cambios de tiempo son además habituales en esta zona. Lunada es un puerto de alta montaña y su cima supera los 1.300 metros, por lo que las condiciones pueden cambiar rápidamente.

HISTORIA Y PAISAJE PASIEGO

Lunada forma parte de la Montaña Pasiega, un territorio marcado durante siglos por la actividad ganadera y por una forma de vida adaptada a la montaña. Las cabañas y los pequeños prados delimitados por muros de piedra son todavía hoy parte fundamental del paisaje.

Pero este entorno también guarda una importante historia industrial. En las laderas de Lunada todavía se conservan restos del antiguo resbaladero de Lunada, una impresionante infraestructura construida en 1791 para transportar madera desde las montañas hasta las Reales Fábricas de Artillería de La Cavada y Liérganes. El resbaladero tenía originalmente unos 1.700 metros de longitud y aprovechaba la fuerte pendiente de la montaña para facilitar el transporte de la madera.

Esta actividad tuvo además un efecto importante sobre el paisaje. La explotación forestal transformó buena parte de las antiguas masas de bosque y contribuyó a crear el paisaje de praderas y laderas abiertas que hoy caracteriza a la zona.

LUNADA Y EL CICLISMO

Lunada es también un puerto con una importante tradición ciclista. Su longitud, su desnivel y su altitud lo han convertido en uno de los grandes retos de la montaña cántabra y ha formado parte de recorridos de La Vuelta a España. Altimetrías lo sitúa entre los grandes puertos de la Cordillera Cantábrica y destaca precisamente su reconocimiento ciclista y la dureza que aporta más por su longitud que por la presencia de rampas extremas.

Y, por supuesto, tiene un significado especial para La Cantabrona. El recorrido original de la marcha incorporaba Lunada, La Sía, el Asón y Alisas, formando uno de los grandes bucles de montaña de la prueba. En 2024 La Cantabrona recuperó ese recorrido original, con Lunada como uno de sus principales atractivos.

En 2025 volvió a ser uno de los grandes protagonistas del Gran Fondo. Los ciclistas coronaron el puerto a más de 1.300 metros de altitud y tuvieron que enfrentarse incluso a una tormenta en la parte alta.

LUNADA, SIEMPRE PARTE DE LA CANTABRONA

En 2026 no podremos subir Lunada. Las obras de mejora de la carretera han obligado a modificar el recorrido y dejar temporalmente fuera uno de nuestros puertos más emblemáticos.

Pero Lunada sigue formando parte de la historia de La Cantabrona.

Porque hay puertos que simplemente aparecen en un recorrido y otros que terminan convirtiéndose en parte de la identidad de una marcha.

Lunada es uno de ellos.

Y cuando la carretera vuelva a estar preparada, esperamos volver a encontrarnos allí, con nuestras bicicletas, nuestros participantes y ese paisaje que hace que cada subida merezca la pena.

14 KM · +850 M · 6 % · 1.317 M

El techo de La Cantabrona. Un puerto que siempre esperamos volver a subir.

PUERTO DE LA BRAGUÍA

Un clásico de los Valles Pasiegos

El Puerto de La Braguía une los valles de Carriedo y Pas a través de la carretera CA-262. Su ascensión desde Selaya es una subida muy característica de Cantabria, con una pendiente bastante constante y un recorrido marcado por las curvas de herradura y las vistas sobre los Valles Pasiegos.

DATOS DEL PUERTO

Vertiente: Selaya
Carretera: CA-262
Longitud: aproximadamente 8 km
Altitud: alrededor de 705-720 m
Desnivel: aproximadamente 450-465 m
Pendiente media: alrededor del 5,7-6 %

Los primeros kilómetros concentran buena parte del esfuerzo, con pendientes generalmente entre el 5 y el 8 %. A medida que se gana altura, la carretera ofrece numerosas curvas de herradura y diferentes puntos desde los que disfrutar de las vistas sobre el Valle de Carriedo y el entorno pasiego.

La parte final mantiene una pendiente moderada hasta alcanzar la cima. No es un puerto de grandes rampas, pero sí una subida larga y bastante regular, donde mantener un ritmo constante será la mejor estrategia.

La Braguía forma parte además de la historia del ciclismo profesional en Cantabria: el puerto ha sido escenario de paso de La Vuelta a España, lo que ha contribuido a convertirlo en uno de los altos reconocibles de la región.

LA BRAGUÍA EN LA CANTABRONA

Un puerto muy representativo de los Valles Pasiegos, perfecto para disfrutar de una subida constante, curvas de herradura y un paisaje que acompaña durante prácticamente toda la ascensión.

Aproximadamente 8 km · +450 m · 6 % de pendiente media · 700 m de altitud

ESTACAS DE TRUEBA

UN PUERTO ENTRE DOS TERRITORIOS

Estacas de Trueba es uno de los grandes puertos de montaña de la Cordillera Cantábrica y uno de los pasos más característicos entre Cantabria y Burgos. Situado en la divisoria entre los Valles Pasiegos y Las Merindades, une Vega de Pas con Espinosa de los Monteros a través de un entorno de alta montaña marcado por los Montes de Valnera.

El puerto alcanza los 1.150 metros de altitud y ofrece dos vertientes muy diferentes. Desde Cantabria, la carretera asciende desde Vega de Pas por la CA-631 durante algo más de 14 kilómetros, salvando cerca de 800 metros de desnivel, con una pendiente media próxima al 5,7 %. Desde Burgos, la subida desde Las Machorras es mucho más tendida.

UNA ASCENSIÓN MUY CICLISTA

FICHA TÉCNICA

Vertiente: Vega de Pas
Carretera: CA-631
Distancia: 14,1 km
Desnivel positivo: +799 m
Pendiente media: 5,7 %
Altitud de la cima: 1.149 m
Pendiente máxima: aproximadamente 9 %
Categoría: 1ª categoría
Inicio: Vega de Pas
Cima: Estacas de Trueba · límite Cantabria/Burgos

Una ascensión larga, constante y muy característica de los Valles Pasiegos. Desde Vega de Pas, la carretera CA-631 remonta los Montes de Valnera durante algo más de 14 kilómetros hasta alcanzar la divisoria entre Cantabria y Burgos.

Los primeros kilómetros son más suaves, pero la pendiente se estabiliza después en torno al 5-7 %, sin grandes cambios de ritmo y con un tramo intermedio algo más exigente. La carretera es estrecha, el tráfico es muy escaso y la subida permanece bastante expuesta, sin apenas zonas de sombra.

La parte deportiva se combina con un paisaje espectacular: praderas, cabañas pasiegas y las montañas de los Montes de Valnera acompañan la ascensión prácticamente hasta la cima.

Estacas de Trueba es un puerto de fondo. No destaca por grandes rampas, sino por sus 14 kilómetros de subida y por la capacidad de mantener un ritmo constante hasta alcanzar los 1.149 metros de altitud.

Pero si hay algo que diferencia a Estacas de Trueba es el escenario. La carretera discurre prácticamente sin tráfico y atraviesa un paisaje abierto, con muy poca vegetación arbórea, praderas, cabañas pasiegas y las montañas de los Valles Pasiegos como protagonistas. Es un puerto en el que el paisaje cambia continuamente a medida que se gana altura.

UN PASO CON SIGLOS DE HISTORIA

Estacas de Trueba no es únicamente una carretera de montaña. Durante siglos ha sido un paso de comunicación entre los habitantes de los Valles Pasiegos y la zona de Espinosa de los Monteros.

Las dificultades de comunicación de los valles pasiegos, debido a lo abrupto del terreno, hicieron de este puerto una vía utilizada tradicionalmente para desplazarse hacia Espinosa y abastecerse de diferentes productos. En las laderas todavía encontramos numerosas construcciones vinculadas a la forma de vida tradicional pasiega, especialmente cabañas e invernales utilizados para el cuidado del ganado.

El propio nombre de Estacas de Trueba tiene además una historia curiosa. Documentos históricos describen la existencia de estacas de madera colocadas en el puerto para marcar el camino y ayudar a los viajeros a orientarse durante los periodos de nieve y ventisca.

Mucho antes de que llegara el asfalto y de que las bicicletas comenzaran a conquistar estos puertos, Estacas de Trueba ya era un camino de montaña utilizado para conectar dos territorios.

ESTACAS DE TRUEBA Y EL CICLISMO

Con el paso de los años, Estacas de Trueba se ha convertido también en uno de los puertos de referencia para los aficionados al ciclismo de montaña en Cantabria y Burgos.

Su combinación de longitud, desnivel, regularidad y paisaje lo convierte en una ascensión especialmente atractiva para el cicloturismo. Además, su proximidad a otros grandes puertos como Lunada y La Sía permite enlazar varias ascensiones y construir algunos de los recorridos de montaña más exigentes y espectaculares de esta zona de la Cordillera Cantábrica.

La Vuelta a España también ha incluido Estacas de Trueba entre sus puertos de paso, dentro de recorridos por esta zona de Las Merindades y los Valles Pasiegos.

PORTILLO DE LA SÍA

El Portillo de La Sía es uno de los puertos más característicos de esta zona de la Cordillera Cantábrica. Une el entorno de Espinosa de los Monteros y el valle del Trueba con el valle del Soba, en Cantabria, y forma parte de un auténtico territorio de grandes puertos ciclistas junto a Lunada y Estacas de Trueba.

El Portillo de La Sía es una subida corta pero exigente, con una pendiente bastante constante y un final que obliga a guardar fuerzas.

Carretera: BU-571
Distancia: 7,2 km
Desnivel positivo: +434 m
Pendiente media: 6 %
Altitud de la cima: 1.235 m
Pendiente máxima: alrededor del 10-11 %
Categoría: 2ª categoría
Inicio: Las Machorras
Cima: Portillo de La Sía

Desde Las Machorras, la subida presenta una pendiente bastante regular, con los primeros kilómetros alrededor del 6-7 %. La carretera es estrecha y sinuosa, con varias curvas de herradura y un paisaje que va cambiando a medida que se gana altura. En la segunda mitad desaparece buena parte de la vegetación y la subida queda más expuesta, apareciendo algunas rampas cercanas al 10-11 % antes de alcanzar el alto.

Uno de los grandes atractivos del puerto está precisamente en su entorno. A medida que ascendemos, las vistas se abren sobre las montañas y los valles de esta parte de la Cordillera Cantábrica. En la cima, el Mirador de La Sía ofrece una espectacular panorámica sobre el valle de Soba y los paisajes pasiegos.

Además, su ubicación permite enlazarlo fácilmente con otros grandes puertos de la zona, convirtiendo este rincón de Cantabria y Burgos en uno de los territorios más atractivos para el ciclismo de montaña.

Las Machorras se puede acceder a tres de los grandes puertos de este rincón de la Cordillera Cantábrica —La Sía, Lunada y Estacas de Trueba—, formando un auténtico territorio de referencia para el ciclismo de montaña.

El Portillo de La Sía se encuentra en un territorio marcado durante siglos por la actividad ganadera y la cultura pasiega. Los valles de esta zona, tanto en Cantabria como en Burgos, estuvieron vinculados a una forma de vida basada en el aprovechamiento de los pastos de montaña y en los desplazamientos estacionales del ganado. Todavía hoy las numerosas cabañas pasiegas que aparecen dispersas por las laderas son uno de los elementos que mejor explican esta historia.

La Sía es también un puerto de frontera. Su cima marca la divisoria entre el valle del Trueba, en Burgos, y el valle de Soba, en Cantabria, y constituye uno de los pasos naturales entre ambos territorios. Desde el alto, el paisaje cambia por completo y se abre hacia las montañas y valles cántabros.

Uno de los grandes atractivos del puerto es precisamente su mirador en la cima. En días despejados se pueden contemplar los valles de Soba y del Asón y, con buena visibilidad, incluso alcanzar a ver el Cantábrico.

El entorno forma parte además de uno de los grandes espacios naturales de esta zona de Cantabria. La divisoria de La Sía marca el límite oriental del Parque Natural de los Collados del Asón, un territorio caracterizado por sus montañas, prados, bosques y paisajes kársticos.

COLLADO DEL ASÓN

Antes de afrontar el Puerto de Alisas, el recorrido nos lleva por uno de los paisajes más espectaculares del oriente de Cantabria: el Collado del Asón.

Desde Arredondo, la carretera CA-265 remonta el valle del río Asón hasta alcanzar los 689 metros de altitud. Son aproximadamente 11 kilómetros de ascensión y algo más de 500 metros de desnivel, con una pendiente media cercana al 5 %.

Pero si hay algo que hace especial este tramo no son únicamente sus números. La carretera se adentra en el Parque Natural de los Collados del Asón, entre montañas, bosques y praderas, y ofrece algunas de las mejores panorámicas de todo el recorrido.

EL PRELUDIO PERFECTO ANTES DE ALISAS

Uno de los puntos más espectaculares aparece durante el descenso: el Mirador del Nacimiento del Asón, desde donde se puede contemplar la cascada de Cailagua y el valle glaciar por el que discurre el río Asón. La cascada alcanza unos 50 metros de altura y tiene especial presencia en épocas de lluvias y deshielo.

Y DESPUÉS… ALISAS

Coronar el Collado del Asón no significa que se haya acabado el reto. Al contrario. Después de disfrutar del descenso y de las vistas, el recorrido nos lleva hacia otro de los puertos clásicos de Cantabria: Alisas.

Es precisamente esta combinación la que hace tan especial este tramo de La Cantabrona: una subida espectacular, un descenso para disfrutar y, después, otro puerto que volverá a poner las piernas a prueba.

COLLADO DEL ASÓN → DESCENSO → PUERTO DE ALISAS

Un tramo para disfrutar primero del paisaje y después seguir pedaleando.

PUERTO DE ALISAS

Alisas es uno de los puertos clásicos del ciclismo cántabro. Desde Arredondo, la carretera CA-261 comienza la ascensión de forma bastante suave y va ganando dureza progresivamente.

La subida tiene un carácter muy ciclista: kilómetros constantes, varias curvas de herradura y algunos tramos cercanos al 9-10 % que rompen el ritmo antes de afrontar la parte final. Es una ascensión que permite mantener un esfuerzo sostenido y que gana interés a medida que se acerca la cima.

Además, el tráfico suele ser reducido, lo que permite disfrutar de la subida con tranquilidad.

8,8 KM · +500 M · 5,6 % · 674 M

Alisas ha sido durante décadas una de las ascensiones habituales del ciclismo en Cantabria y forma parte de la historia de La Vuelta a España. El puerto apareció ya en las primeras ediciones de la carrera y ha seguido formando parte de diferentes recorridos por la región.

Pero la historia de Alisas comienza mucho antes de las bicicletas. La carretera que conecta La Cavada con Arredondo fue construida en 1835 y su coste fue adelantado por Antonino Gutiérrez Solana a cambio de establecer un peaje. Posteriormente, la carretera pasó a manos del Estado.

En 1841 ya existía además una parada de postas en el Alto de Alisas, reflejo de la importancia que tuvo este paso como vía de comunicación entre los valles del Miera y del Asón.

UN PUERTO CON HISTORIA

Una de las grandes recompensas después de la subida es llegar al mirador situado en el alto, a 674 metros de altitud.

Desde aquí se puede disfrutar de una panorámica muy amplia de la Cantabria oriental: el valle de Ruesga, la zona del Asón, la costa y la bahía de Santander. En días despejados, la vista alcanza también zonas de la Cordillera Cantábrica, Alto Campoo y los Picos de Europa. Por eso el mirador es conocido también como uno de los grandes balcones de esta parte de Cantabria.

El entorno es además claramente kárstico. La roca caliza domina buena parte de estas montañas y permite observar formaciones características de este paisaje, como el cercano valle de Matienzo.

UNA CURIOSIDAD: EL NOMBRE DE ALISAS

El nombre del puerto está relacionado probablemente con los alisos, árboles que debieron ser abundantes antiguamente en esta zona.

Los bosques originales fueron reduciéndose con el paso del tiempo, entre otras razones por la tala de madera destinada a los hornos de la antigua Real Fábrica de Artillería de La Cavada y por la transformación de las laderas para el uso ganadero. Hoy todavía quedan bosquetes de hayas, avellanos y robles, además de otras masas forestales.

UN HOMENAJE AL CICLISMO

Alisas mantiene también una relación muy especial con la bicicleta. En una de las curvas de la ascensión desde La Cavada se encuentra un monumento dedicado al ciclismo, inaugurado en 2003, que recuerda la importancia que este puerto ha tenido para los aficionados y para las competiciones ciclistas.

ALISAS EN LA CANTABRONA

Alisas es uno de esos puertos que resumen muy bien el carácter ciclista de Cantabria: una carretera de montaña, curvas, desnivel, historia y un paisaje que se abre completamente al llegar a la cima.

Una subida clásica, un mirador espectacular y un puerto con mucha historia.

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